Por LIKaDI Consultoría · Diagnóstico de Igualdad · Experiencia · Lectura: 6 min
El Instituto Canario de Igualdad promovió este diagnóstico con un objetivo preciso: conocer qué piensa, qué siente y qué hace la juventud canaria respecto a la violencia de género, para diseñar políticas públicas de prevención más ajustadas a su realidad. LIKaDI y CODEXCA llevamos a cabo la investigación.
Contexto: una investigación aplicada desde el origen
La obligación de elaborar políticas públicas eficaces contra la violencia de género no puede cumplirse sin conocimiento actualizado de quienes son su principal población objetivo. El Instituto Canario de Igualdad (ICI), como organismo de referencia en materia de igualdad en Canarias, lo sabía: antes de diseñar actuaciones preventivas dirigidas a la juventud, necesitaba saber desde dónde partía.
El encargo fue claro desde el inicio: no se trataba de hacer un estudio descriptivo que fotografiara la situación, sino una investigación de carácter aplicado, orientada a extraer conclusiones que pudieran traducirse directamente en orientaciones para la intervención. Eso condicionó el diseño metodológico desde la primera reunión de trabajo.
Metodología: una doble mirada sobre 2.388 personas jóvenes
Para responder a ese encargo, diseñamos una investigación que combinara dos tipos de aproximación complementarios.
El estudio cualitativo se desarrolló mediante 8 grupos focales y 26 entrevistas en profundidad, con participantes seleccionados según criterios de localidad y hábitat, sexo y subgrupo de edad. En total participaron 86 personas jóvenes: 40 hombres y 46 mujeres. El proceso generó 70 horas de audio y vídeo transcritas, más de 2.700 citas textuales y 73 códigos de análisis. El enfoque cualitativo permitió captar matices, paradojas y contradicciones en el discurso de la juventud canaria que ninguna encuesta habría podido recoger.
El estudio cuantitativo se realizó mediante una encuesta representativa a 2.388 personas jóvenes de entre 14 y 29 años: 1.179 mujeres y 1.209 hombres. El diseño muestral utilizó 42 estratos con afijación proporcional, nivel de confianza del 95% y error muestral inferior al 2%. El cuestionario, de 40 preguntas (236 si se consideran las subpreguntas), fue autoadministrado por vía telemática con la colaboración de más de 1.000 entidades públicas y privadas del archipiélago. Las respuestas se sometieron a un proceso riguroso de control de calidad, incluyendo validación por correlaciones, control de duplicados y depuración de la base de datos.
El contexto de trabajo fue el de la pandemia de COVID-19, que obligó a realizar todo el trabajo de campo de forma virtual. Lo que inicialmente era una limitación se convirtió en una condición que facilitó la expresión espontánea de las personas participantes y permitió llegar a todos los perfiles de juventud del archipiélago.
Resultados: un terreno en disputa
Los resultados del diagnóstico dibujan un momento de transición. La juventud canaria avanza, pero no en todos los ámbitos ni a la misma velocidad.
Los avances son reales: hay un reconocimiento generalizado de la existencia de desigualdades entre mujeres y hombres, una conceptualización más amplia de lo que es la violencia de género, y un rechazo mayoritario a sus manifestaciones más visibles. Las mujeres jóvenes, incluso desde edades muy tempranas, muestran percepciones claras y actitudes contundentes frente a la violencia. Los hombres jóvenes avanzan en menor medida y de forma más heterogénea.
La variable que más diferencia las percepciones, actitudes y prácticas de la juventud canaria es el sexo, por encima de la edad y la región de residencia.
El análisis identificó tres perfiles diferenciados entre los hombres jóvenes: una mayoría con posiciones favorables a la igualdad pero poco articuladas y con frecuentes contradicciones internas; una minoría «igualitarista» con discurso coherente y alta concienciación; y un grupo «negacionista», estimado entre el 10% y el 15%, que tiende a negar la existencia de la violencia de género y las desigualdades que la sustentan.
Los datos de incidencia son contundentes:
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Mujeres jóvenes que han vivido o conocen casos de violencia de género | 70% |
| Mujeres jóvenes que declaran haber sufrido violencia de género | 20% |
| Mujeres jóvenes que consideran bastante o muy probable sufrirla en el futuro | ~40% |
| Hombres jóvenes que reconocen haber ejercido alguna forma de violencia | 22% |
La conclusión analítica más importante del estudio es la confirmación empírica de su hipótesis central: las percepciones y actitudes frente a la violencia de género están directamente relacionadas con las que se tienen frente a la igualdad, los modelos de masculinidad y feminidad, y las creencias sobre el amor romántico y las relaciones afectivas. Pocas veces ha podido mostrarse este vínculo de forma tan rigurosa en un estudio de estas características.
Lecciones aprendidas
Este proyecto confirmó algo que orienta nuestra metodología: el diseño de investigación importa tanto como las conclusiones. Una encuesta sin trabajo cualitativo previo habría producido una fotografía plana. El trabajo cualitativo sin la encuesta habría carecido de representatividad estadística. La combinación de ambos permitió generalizar conclusiones y, al mismo tiempo, explicar por qué se producen.
La perspectiva de género no fue un añadido al análisis: fue el modelo desde el que se diseñaron los instrumentos, se construyeron las preguntas y se interpretaron los resultados. Sin ese enfoque, los datos habrían sido los mismos; las conclusiones, muy distintas.
Finalmente, el carácter aplicado del encargo exigió ir más allá de describir la situación. El informe cierra con orientaciones concretas para la intervención pública, diferenciadas por perfil y tipo de actuación: campañas mixtas para toda la población joven, intervenciones específicas para hombres jóvenes con diferentes posicionamientos, acciones de empoderamiento colectivo para mujeres jóvenes, y propuestas para agentes educativos, familias, medios de comunicación y administraciones públicas. Conocer para actuar: esa fue la lógica de la investigación desde el primer día.
«La responsabilidad máxima de la violencia de género es de los hombres y son ellos quienes tienen que cambiar. Las intervenciones preventivas deben estar también y sobre todo dirigidas a ellos.»
— Diagnóstico sobre las percepciones y actitudes de la juventud canaria ante la violencia de género. ICI · CODEXCA · LIKaDI, 2020.

