MARÍA MOLINER | ![]() |
| María Moliner fue una amante de las palabras que se consagró en cuerpo y alma a una obra inmensa y moderna que aún hoy sigue vigente, el Diccionario del Uso del Español. Escribió ella sola un diccionario de 80.000 palabras y, aún así, los ilustres académicos no la consideraron digna de ocupar un sillón en la RAE. |
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Hay que desterrar ese lugar común que nos presenta a María Moliner como una suerte de señora que se puso a hacer un diccionario en la cocina. Este error histórico no es inocente… ¿dónde iba a escribir una mujer un diccionario si no es en la cocina? Pero jamás lo escribió allí. Es verdad que no tenía un despacho propio o una habitación propia como diría Virginia Woolf, pero por las imágenes y lo que han dicho sus familiares trabajó fundamentalmente en el salón de su casa. Moliner no fue tanto el ama de casa que se puso a hacer un diccionario, sino una mujer que se lo había trabajado todo desde muy joven. Acabó la carrera de Historia un año antes de lo habitual y con el mejor expediente de su promoción. No pudo estudiar Lingüística porque no había mujeres en esa carrera -esas cosas que todavía pasaban a comienzos del siglo XX-. Y fue una de las primeras funcionarias de carrera en sacarse unas oposiciones en España. Durante la II República, llegaría a ser alta funcionaria en el cuerpo de Archivos y Bibliotecas. Participa de manera activa en uno de los grandes proyectos culturales de la República, las Misiones Pedagógicas, y después elaboraría un plan nacional de bibliotecas. Llegó a tener un importante cargo en el Gobierno de la República. Tras la Guerra Civil, fue depurada por el franquismo y relegada a puestos secundarios, perdiendo la posibilidad de dar clases universitarias. Pero lejos de rendirse, empezó a trabajar en un proyecto personal. Y así fue cómo hoy tenemos el Diccionario del Uso del Español, un diccionario moderno que se sigue utilizando y de los más conocidos del planeta. El María Moliner cuestionaba el orden y la estructura del Diccionario de la RAE y lo mejoraba. El DUE era un diccionario de definiciones, de sinónimos, frases hechas y de familias de palabras. En su diccionario María Moliner anticipó la ordenación de la Ll en la L, y de la Ch en la C (criterio que la RAE no seguiría hasta 30 años después), incluyó palabras de nuevo cuño que, como sabemos, la Academia tarda una eternidad en integrar, y agregó ejemplos de uso ¡que se inventaba ella!
Podemos hacer el ejercicio de revisar palabras como madre o amor. Si vamos a madre, la Academia la definía como ‘hembra que expele a sus crías’ y esa definición tan deshumanizante ¡se mantuvo dos siglos y medio! María Moliner dice de madre: ‘Mujer que tiene o ha tenido hijos’. Para María Moliner, amor es: ‘Sentimiento que experimenta una persona hacia otra y que se manifiesta en desear su compañía, alegrarse con lo que es bueno para esa persona y sufrir con lo que es malo’. Su definición es un antídoto contra los amores tóxicos. ¿Por qué María Moliner jamás llegó a entrar en la RAE?En otoño del año 1972 en la sede de la RAE se realizaba una votación histórica. Por primera vez, tras más de 200 años desde su creación, se iba a decidir si entraba una mujer. La nominada era María Moliner, la bibliotecaria y archivista que había escrito un diccionario de 80.000 palabras. Sin embargo, como sabemos, no fue elegida. Moliner se quedó sin su sillón y ni siquiera quedó segunda sino tercera pero puso una pica, ya que Carmen Conde sí sería elegida en 1978. En esa votación, que ha marcado la historia de la RAE, había razones diversas. Por un lado, estaba la tradición histórica de que no hubiera mujeres. Una especie de inercia que se mantiene*. Algunas lo habían intentado, sobre todo Emilia Pardo Bazán. Por otro lado, había razones políticas evidentes para que no entrase. En tercer lugar, se le achacaba que no tuviera formación de lingüista, ya que era historiadora. Por último, con el DUE, los académicos se habían sentido cuestionados en su autoridad. María Moliner era un desafío que los dejaba en evidencia, que dejaba en evidencia el funcionamiento del DRAE y de la institución. Pero en lugar de decir que necesitaban cambios urgentes, reaccionaron a la defensiva y muy ofendidos y por eso no fueron capaces de darle un sillón en la RAE. * En la actualidad, de los 41 sillones que tiene la RAE, únicamente 9 están ocupados por mujeres. | |

MARÍA MOLINER
PERO SI ESE DICCIONARIO LO HUBIERA ESCRITO UN HOMBRE, DIRÍA: ¡PERO Y ESE HOMBRE CÓMO NO ESTÁ EN LA ACADEMIA!
María Moliner fue una amante de las palabras que se consagró en cuerpo y alma a una obra inmensa y moderna que aún hoy sigue vigente, el Diccionario del Uso del Español. Escribió ella sola un diccionario de 80.000 palabras y, aún así, los ilustres académicos no la consideraron digna de ocupar un sillón en la RAE.
Hay que desterrar ese lugar común que nos presenta a María Moliner como una suerte de señora que se puso a hacer un diccionario en la cocina. Este error histórico no es inocente… ¿dónde iba a escribir una mujer un diccionario si no es en la cocina? Pero jamás lo escribió allí. Es verdad que no tenía un despacho propio o una habitación propia como diría Virginia Woolf, pero por las imágenes y lo que han dicho sus familiares trabajó fundamentalmente en el salón de su casa.
Moliner no fue tanto el ama de casa que se puso a hacer un diccionario, sino una mujer que se lo había trabajado todo desde muy joven. Acabó la carrera de Historia un año antes de lo habitual y con el mejor expediente de su promoción. No pudo estudiar Lingüística porque no había mujeres en esa carrera -esas cosas que todavía pasaban a comienzos del siglo XX-. Y fue una de las primeras funcionarias de carrera en sacarse unas oposiciones en España.
Durante la II República, llegaría a ser alta funcionaria en el cuerpo de Archivos y Bibliotecas. Participa de manera activa en uno de los grandes proyectos culturales de la República, las Misiones Pedagógicas, y después elaboraría un plan nacional de bibliotecas. Llegó a tener un importante cargo en el Gobierno de la República.
Tras la Guerra Civil, fue depurada por el franquismo y relegada a puestos secundarios, perdiendo la posibilidad de dar clases universitarias. Pero lejos de rendirse, empezó a trabajar en un proyecto personal. Y así fue cómo hoy tenemos el Diccionario del Uso del Español, un diccionario moderno que se sigue utilizando y de los más conocidos del planeta.
El María Moliner cuestionaba el orden y la estructura del Diccionario de la RAE y lo mejoraba. El DUE era un diccionario de definiciones, de sinónimos, frases hechas y de familias de palabras. En su diccionario María Moliner anticipó la ordenación de la Ll en la L, y de la Ch en la C (criterio que la RAE no seguiría hasta 30 años después), incluyó palabras de nuevo cuño que, como sabemos, la Academia tarda una eternidad en integrar, y agregó ejemplos de uso ¡que se inventaba ella!
El diccionario de la Academia es el diccionario de la autoridad. En el mío, no se ha tenido demasiado en cuenta la autoridad… Si yo me pongo a pensar qué es mi diccionario, me acomete algo de presunción: es un diccionario único en el mundo.
Podemos hacer el ejercicio de revisar palabras como madre o amor. Si vamos a madre, la Academia la definía como ‘hembra que expele a sus crías’ y esa definición tan deshumanizante ¡se mantuvo dos siglos y medio! María Moliner dice de madre: ‘Mujer que tiene o ha tenido hijos’. Para María Moliner, amor es: ‘Sentimiento que experimenta una persona hacia otra y que se manifiesta en desear su compañía, alegrarse con lo que es bueno para esa persona y sufrir con lo que es malo’. Su definición es un antídoto contra los amores tóxicos.
¿Por qué María Moliner jamás llegó a entrar en la RAE?
En otoño del año 1972 en la sede de la RAE se realizaba una votación histórica. Por primera vez, tras más de 200 años desde su creación, se iba a decidir si entraba una mujer. La nominada era María Moliner, la bibliotecaria y archivista que había escrito un diccionario de 80.000 palabras. Sin embargo, como sabemos, no fue elegida. Moliner se quedó sin su sillón y ni siquiera quedó segunda sino tercera pero puso una pica, ya que Carmen Conde sí sería elegida en 1978.
En esa votación, que ha marcado la historia de la RAE, había razones diversas. Por un lado, estaba la tradición histórica de que no hubiera mujeres. Una especie de inercia que se mantiene*. Algunas lo habían intentado, sobre todo Emilia Pardo Bazán. Por otro lado, había razones políticas evidentes para que no entrase. En tercer lugar, se le achacaba que no tuviera formación de lingüista, ya que era historiadora. Por último, con el DUE, los académicos se habían sentido cuestionados en su autoridad.
María Moliner era un desafío que los dejaba en evidencia, que dejaba en evidencia el funcionamiento del DRAE y de la institución. Pero en lugar de decir que necesitaban cambios urgentes, reaccionaron a la defensiva y muy ofendidos y por eso no fueron capaces de darle un sillón en la RAE.
* En la actualidad, de los 41 sillones que tiene la RAE, únicamente 9 están ocupados por mujeres.


